jueves, 9 de marzo de 2017

Femenino y Masculino






Mi pluma se decanta por lo añejo
Quizá porque en añejo, me he convertido
Hablar de Bécquer, de Machado
Y de tantos otros para mí… era divino,
Pues conquistaban mis sueños, mi cariño

Pero... aquí estoy, apoyado en cinco líneas
Rompiendo los esquemas de las cuatro establecidas
Inspirado en dos poetas, Femenino y Masculino
Bebiendo de sus párrafos el néctar
Y gozando de sus almas, como se hace con el vino

Sois tan buenos como el pan
Cuya hogaza satisface al más hambriento
Pues me llena de cordura ese talento
Que subsana la locura de mi pluma, del tintero
Y también de lo que nombro… pergaminos

Escribidores poetas, de mentes inagotables
De sentimientos excelsos y de trazos concubinos
Que allanan todo camino con sus frases indirectas
Tan directas, que logran hacerme dudar
Si camino bien o mal, con rumbo hacia mi destino

Menudas lecciones, sus versos
Salmos estimulantes… sus rimas
Y el vaivén que los dispone sobre lienzo de la vida
Advierte que entre la bruma, la pluma nunca se muere...
Y que tampoco se olvida


Roberto Soria - Iñaki


viernes, 13 de enero de 2017

Maldito Poder


Mis tesoros

Perdí mis tesoros materiales, codiciados todos ellos, luego entonces los de carácter espiritual llegaron, se arremolinaron en torno mío, me bordearon jubilosos de tal forma que ya no pude ver las banalidades que me hicieron presa tantos años.

< Hemos sufrido tus desdenes pero aquí nos tienes, esperando con paciencia que el vendaje de tus ojos se cayera > Pronunciaron.

Me entregaron una lista en un trozo de mi piel ensangrentada: Familia, amigos, salud, amor y no sé cuántas cosas más que venían numeradas. No pude continuar con la lectura, mis ojos se nublaron. Nadie disputaba mis riquezas nuevas; < sólo somos tuyas > Vitorearon.
Y en un momento de reflexión profunda tuve la oportunidad de mirar hacia el pasado, una voz conciliadora musitó muy convincente; < todo lo que ves ahí era lo que poseías, te fue prestado para disfrutarlo un tiempo corto, tal vez más del que en verdad te merecías >

Junto a todas esas cosas había una maleta pequeña, con un diminuto letrero etiquetado que citaba con precisión: < Cuando llegue tu momento harás un viaje, con esta valija es suficiente, tu destino no requiere de rimbombante equipaje > Esa sentencia fue determinante, en una especie de re-ingeniería emocional mi esencia se modificó en el momento más álgido. Tomé consciencia del mundo corrompido que habitamos, no todo era tan malo, me quedaba mi albedrío, libre y soberano, para elegir entre la felicidad mundana, o vivir a plenitud junto a los seres que amo. Quizá desnudo, pero con el corazón henchido de alegría, sin pensar en el mañana.

Roberto Soria - Iñaki